Se trata de una limitación de la capacidad cognitiva
de la persona, que puede acompañarse de problemas en
la comunicación, en la adaptación, y en el desenvolvimiento
social general.
Sus causas son muy variadas y múltiples: infecciones
sufridas por la madre durante el embarazo, alteraciones genéticas,
sustancias teratogénicas como el alcohol, daños
sufridos por el sistema nervioso central al nacer o poco después.
El cuadro clínico se caracteriza por un atraso en la
aparición de habilidades, dificultades para el aprendizaje
y para el habla.
Los niños con retardo mental requieren de educación
especial que los capacite para participar en los distintos ámbitos
de la vida social, según sus capacidades, pues en muchos
casos, con una orientación apropiada, éstos niños
logra sorprendentes niveles de excelencia en distintas actividades.